La necesidad de desarrollar una herramienta rápida y eficiente para la captura y edición de animaciones surgió en conjunto con el nacimiento del Festival Anima Mundi que desde su primer año (1993), promueve talleres de animación gratuitos para el público.
Desde el inicio, los directores del festival buscaban una solución para la edición de las animaciones hechas durante los talleres del Estudio Abierto, respetando el carácter lúdico y la rapidez del proceso, ya que las animaciones producidas son inmediatamente asistidas por el público. Desde la revelación instantánea de la película 16mm - en el primer festival, 1993 – se intentaron algunas soluciones, hasta el uso de equipamientos importados como el Video LunchBox, utilizado como equipamiento de test por animadores profesionales.
Con el surgimiento de los talleres del proyecto Anima Escola, la utilización de un equipamiento importado y de alto costo pasó a ser un problema, ya que el proyecto tiene como objetivo democratizar la producción de animación.